La alfombra roja se traslada a los tribunales. Más de 700 integrantes del gremio artístico se suman a esta denuncia, desde Scarlett Johansson hasta Cate Blanchett, han lanzado un grito de guerra: «Robar nuestro trabajo no es innovar». Bajo el manifiesto Stealing Isn’t Innovation, el sector creativo exige que el progreso tecnológico no se construya sobre los cimientos del trabajo ajeno sin permiso ni pago.

Hollywood contra el algoritmo: El fin de la explotación
La industria no busca prohibir la Inteligencia Artificial, sino civilizarla. Los artistas denuncian que las grandes tecnológicas están utilizando décadas de cine, literatura y arte para «entrenar» sistemas que luego compiten contra ellos mismos. «No se puede llamar progreso al uso no autorizado de nuestra propiedad intelectual», sostienen los firmantes. El objetivo es claro: forzar a los gigantes de Silicon Valley (área de la bahía de San Francisco de California, sede de muchas compañías emergentes y globales de tecnología. Apple, Facebook y Google se encuentran entre las más destacadas). A negociar acuerdos de licencia que reconozcan el valor económico y humano de cada obra utilizada.
La solución es regular el alcance de la lA Creando nuevas normas que protejan al artistas.
El respaldo de sindicatos y gremios de guionistas marca un precedente histórico en la defensa de los derechos de autor. La campaña aboga por un modelo donde la IA crezca de forma transparente y ética. En lugar de un campo de batalla, los creativos proponen un ecosistema de compensación justa donde la tecnología sea una herramienta de apoyo y no un mecanismo de reemplazo alimentado por el plagio masivo. El equilibrio entre el crecimiento económico y la justicia creativa es, hoy más que nunca, la escena más difícil de rodar.
Redacción propia de ©AptusPlus
