«La herencia de Juyá» es una pieza teatral cuyo estreno evoca un tributo de carácter solemne y emotivo. Presentada en el emblemático Teatro Baralt el pasado 27 de marzo, la obra se erige como un homenaje póstumo a la célebre periodista y escritora Marlene Nava.La pieza entrelaza la mitología Wayúu —representada por Juyá, la deidad de la lluvia— con la labor incansable de Nava por rescatar la identidad y la memoria histórica del Zulia.

A través de una puesta en escena que combina lo onírico con lo periodístico, se celebra su visión de una «Maracaibo siempre» viva, culta y profundamente arraigada a sus raíces.

Esta obra se presenta como la entrega de un testigo cultural a las nuevas generaciones, asegurando que su herencia literaria trascienda el tiempo. Marlene Nava se convirtió en un sello de excelencia; para ella, escribir sobre Maracaibo no era un oficio, sino un acto de amor que elevó a la categoría de arte.El cumplimiento de una voluntad artística»La herencia de Juyá» es uno de los últimos trabajos escritos por Nava.
La obra fue adaptada y dirigida por Alfredo Peñuela, quien cumplió el deseo de la autora de ver al primer actor José Luis Montero dar vida a esta historia en el escenario del Teatro Baralt, espacio que ella consideraba una verdadera «abadía del arte».

El elenco, conformado por José Luis Montero (en el papel de Carlos Bohórquez), Doris Chávez (Josefa), Romer Urdaneta (El Compadre) y Víctor Zabala (Josué, el hijo), abordó una temática valiente y necesaria.Una trama de luces y sombrasLa historia explora la realidad de la Maracaibo de antaño frente al tabú de la homosexualidad.


A través de Josué, un joven que busca libertad creadora y el derecho a existir, la trama expone el enfrentamiento contra un padre machista y el silencio protector de una madre perteneciente al pueblo Wayúu. Con la agudeza periodística que la caracterizó, Nava no temió retratar las sombras de una sociedad que, aunque floreciente en las artes, lidiaba con sus propios prejuicios.Un legado que es banderaCon este estreno no solo se rinde tributo a una gran dama zuliana, sino que se honran 80 años de una vida ilustre dedicada a elevar la voz de la cultura. El sentido de pertenencia de Marlene Nava es hoy una bandera enarbolada y su profesionalismo un reto para los nuevos comunicadores.

Al hablar de periodismo, teatro o historia en Venezuela, será obligatorio volver siempre a las páginas de su vida. ¡Marlene Nava, en Maracaibo siempre!
Redacción propia de ©AptusPlus
